sábado 28 de enero de 2012

Discos redondos: Frank Zappa "Hot rats" 1969



A menos que seas un rendido incondicional, reconozco que la música de Frank Zappa, en grandes dosis, puede llegar a ser indigesta y nada recomendable para, por ejemplo, amenizar una reunión. Zappa fue, además de un genio incontrolable, un tipo que jamás vivió de las rentas; primero porque muy pocos temas suyos podrían ser considerados como un mero "hit", pero también porque fue un músico que siempre fue un paso por delante de su propia época. Yo ahora le estoy pegando un repaso a la mastodóntica obra del de Baltimore... y me está costando; pero hay algo casi incontestable incluso entre los más profanos, y es que los primeros discos de Zappa siguen reinando sobre el resto de su discografía, y el ejemplo más claro creo que es Hot rats, su segundo trabajo tras la separación de los Mothers of Invention. En Hot rats, Zappa suena más salvaje, más libre y más lúcido que nunca; a ello contribuyen decisivamente los violinistas Don "Sugarcane" Harris y Jean-Luc Ponty, además del terrorífico bajo de Max Bennett, los vientos del gran Ian Underwood y los alaridos de otro mundo del grandioso Captain Beefheart. Visto cuarenta y dos años después, Hot rats es a la vez compacto y variado, clásico y avanzado, una explosión de talento que en ningún momento se mira su propio ombligo y donde su compositor apuesta solidificar las bases al tiempo que su experimentación formal dejaba claras las líneas maestras de lo que después empezó a conocerse como Rock Progresivo. A mi entender, estamos ante uno de los diez discos más importantes e influyentes de esa lujuriosa pantomima llamada Rock, de la que, por cierto, Zappa se rió no pocas veces. Escuchen, escuchen...

He hecho todo lo que un escritor no debe hacer en su vida para ser escritor... excepto escribir.